La noche es larga… y el café barato

Published on June 19th, 2012

por Yenika Castillo

 

 

El viejo dicho de una noche de entrega, cuando como estudiante de diseño/arquitectura tienes veinte proyectos pendientes, todos a la mitad, seis exámenes… y todo el vacío de la noche por delante.

En el oficio estamos acostumbrados a ser mucho más que noctámbulos, entrenamos a nuestra creatividad a estar más despierta por las noches, a nuestro ingenio a responder a prueba de papeleras, imprentas y talleres cerrados, a nuestros ojos a vislumbrar cada detalle de lo que estamos haciendo y a nuestros dedos a palpar si estamos lijando bien el material o si empezamos a abrasar nuestra propia piel. ¿Quién no maquinó ideas geniales por la noche, que sin haber sido anotadas se nos perdían con la llegada de la mañana?

En retribución, el café nos obsequia compañía, aroma y aliento para transformar la tarea en una experiencia más enriquecedora, nos abre los sentidos, le mete carga al corazón y estimula el cerebro a trabajar no sólo a marchas forzadas… sino a 400 caballos de fuerza.

Pero el café no se ha ganado este lugar gratuitamente, generaciones en distintas culturas han sido fascinados por la esencia del café y sus misterios. Países que han sido afectados en sus economías y derechos laborales por la forma de explotar y vender el café, y que hoy incluso el café que producen es motivo de orgullo nacional, como en Colombia. Empresas que han incluido el famoso coffee break como incentivo para elevar la productividad de sus empleados. Lugares que se han ganado fama y fortuna por vender o preparar el mejor café. Revolucionarios que se dieron cita en lugares que más tarde fueron prohibidos por conspiradores.  Diseñadores e inventores que se han pasado horas estudiando los mejores artefactos para exprimir la última gota de esencia de cada grano, lograr el tostado perfecto o la molienda que más respete el aroma.

El tradicional café turco o árabe se bebió en el antiguo mundo islámico y gran parte de Europa por unos 500 años. Las herramientas se convirtieron en arte: el cezve o pocillo (generalmente de cobre) donde se hervía el agua con el café casi hecho polvo; que regularmente hacía juego con sus respectivas tazas (fincan), que son muy pequeñas debido a lo concentrado de la bebida. Con un poco de suerte, este café se bebe con alguien que lee tu fortuna en el asiento del café cuando te lo terminas. Hoy en día siguen diseñándose y produciéndose hermosos objetos para preparación de café turco.

Juegos de café turco tradicionales, de esos que conseguirías en tiendas de artesanía o segunda mano:

Set moderno de café turco, por Esli Alovi:

Juego de cezves de colores. Santimetre, estudio de diseño turco:

Al llegar el café a occidente o en realidad sólo cruzar hacia Italia y luego al resto de Europa, se desarrolló de inmediato una cultura alrededor del café que produjo numerosos objetos para tomarlo en casa o en pequeños salones públicos, la mayoría de los cuales se siguen utilizando. Un ejemplo es la tradicional cafetera italiana (para el auténtico espresso) como la que usan en muchos cafés, incluido el famoso veracruzano La Parroquia, para el extracto que se toma solo o combinado con leche. Sencilla y funcional por fuera, por dentro su construcción permite que el agua hierva junto con el café pero que al servirlo el asiento no se mezcle.

Rediseños con líneas más limpias se han hecho sobre este icónico producto.

La Espresso Maker EM 80 de Graef es como una robotina aerodinámica:

La Conica Espresso Maker del renombrado arquitecto Aldo Rossi:

Los molinillos, para los que verdaderamente se toman el tiempo de preparar y beber café, son una parte imprescindible del proceso. A estos cafemaniacos les gusta tener en control qué tan fino o grueso es el café y las sutilezas que esto conlleva en sabor y aroma.

Acá uno tradicional para hacer juego a tu set de café turco. Muele el grano a punto de harina.

Un molinillo vintage, uno de mis compañeros de departamento tenía uno así, y se pasaba horas moliendo su café. “El acabado no es igual si lo compras o lo mueles en un aparato eléctrico”.

Acá un molino setentero con diseño alienígena:

Funcional y limpio, el molinillo eléctrico de Braun:


Y una vez teniendo tu molido perfecto, ¿Por qué no usar una cafetera French Press? Muy populares en todo el mundo y con interpretaciones distintas a su sencillo principio.

La Cactus! Press de Alessi, con un toque de diseño orgánico en la base de acero inoxidable.

La Bistro Coffee Pot de Nick Munro; en la que mezcla conceptos visuales de sus hermanas turca e italiana.

Con un estilo muy particular, la French Press de Michael Graves para Alessi:

A Achille Gaggia le debemos la máquina de expresso como la conocemos hoy en día. El primer modelo que produjo y patentó en 1947 fue un éxito comercial, diseñada con la estética streamline de la época. El único problema técnico que tenía era que después de usarla por un rato, el agua se calentaba de más y el café tenía un ligero sabor amargo.

A partir de ahí se siguieron diseñando numerosas máquinas para café express. Como la Ascaso Dream Coffee Espresso Machine, con un diseño que hoy es un clásico retro, en una gama de colores saturados y despiertos, cómo te dejaría el café que te preparas con una de éstas:

O como esta DeLonghi, que mi amiga Camila tiene y que ordenó expresamente para su café mañanero, afirma que no podría vivir sin ella:

Se me acaba el espacio y podría hablar de un montón de artefactos más, sin embargo sólo citaré algunos de mis juegos favoritos de tazas y cerámica para café, que es la parte en la que yo me concentro… en tomármelo despacito con buena repostería y buena charla.

De David Pier, este juego de tacitas ergonómicas, muy lindas y cómodas para sostener:

Esta que usa una guía de color para saber qué consistencia tendrá tu café al mezclarlo con leche. ¡Muy útil!

Para los que chopeamos la galleta:

Así que bueno, con esta pequeña guía espero que los que disfrutamos el insomnio creativo estemos bien equipados para meter el turbo en nuestros cerebros con una buena taza de café cada que sea necesario, y que además podamos seguirlo disfrutando durante el día y producir los recuerdos que nos llenarán nuestro archivo mental en el futuro… ¡Buenas noches!

Un agradecimiento a mi amiga Camila Rivera, australiana-colombiana amante del café; por su apoyo en la realización de este artículo. Aún recuerda el primer café que tomamos juntas, y como pretexto el café ha sido excelente para conocer a gente valiosa en su vida, entre ellos su esposo.
 
 
 

Comentarios

  1. Posted by Liliana Martinez L. on June 20th, 2012, 00:02 [Reply]

    Una de las cosas que más me marco en mi viaje a Egipto fue el hecho de haber tenido la fortuna de tomar café donde uno de mis escritores favoritos, y premio nobel de literatura iba casi diario. Hablo del emblemático “Café El fishawy” que ya hiciera famoso mi admirado Naguib Mahfuz, y que presume de nunca hacer cerrado ni un solo día desde su apertura a finales del siglo XVIII. Ahí se comparten las verdaderas tertulias, se fuma una buena Shisha (pipa de agua), y se toma un auténtico café árabe con cardamomo que lo vuelve dulce y aromático en el bullicioso barro cairota de Han el Hallili. Otra experiencia es la de los cafés vieneses, una forma exquisita al puro estilo europeo, y ni que decir de mi adorado café de olla con su piloncillo y su piquete de ron.
    El café es portador de experiencias cotidianas y el segundo producto más vendido del mundo. De ahí la importancia del diseño en sus novedosos estilos de cafeteras que van, como bien lo mencionas en tu artículo, desde las más vanguardistas con su toque vintage, hasta las tradicionales que diario conviven en nuestros hogares, por ejemplo; mi marido como buen europeo exige un buen café, y diario lo prepara en su tradicional cafetera italiana, y yo en mi cezve de cobre, mi café turco jekemir. Justamente una película que vestiría muy bien el tema es “Coffe and Cigarretes” de Jim Jarmush, once historias que giran alrededor de charlas con café y cigarros.
    En el tema referente al diseño industrial te comento que, Raúl Laurí , es un joven alicantino que ganó el primer premio de diseño en el Salón de Milán por una luz inteligente, se trata de una lámpara llamada Koji, que plantea una reflexión permanente sobre los desechos cotidianos, en este caso los restos del café. El material utilizado ya lo ha patentado se llama de Decafé . Dicho material surge de los posos del café, que al mezclarlos con un aglutinante natural y someterlo a un proceso de presión y temperatura ha logrado la consistencia suficiente para aplicarlo en una gran cantidad de productos, este joven diseñador ha creado, tazas y fruteros a base de Decafé.
    ¡En horabuena Yénas por el café, qué es toda una experiencia!

  2. Posted by coaching en Alicante on July 6th, 2012, 22:15 [Reply]

    Buenas un poste excelente. La verdad es que dan ganas agradecertelo en persona

Respuestas

Comment guidelines, edit this message in your Wordpress admin panel